Corrie ten Boom, quien falleció en 1983, usaba un sencillo ejemplo con que solía ilustrar cómo Dios recompensa a los generosos.
Se ponía enfrente de la clase de jóvenes alumnos misioneros y colocaba dos botellas llenas de arena delante de ellos. Una botella tenía la boca muy ancha y la otra muy estrecha. Tomaba la primera botella y la volcaba. La arena se derramaba rápidamente sobre la mesa. Después hacía lo mismo con la segunda botella. La arena hacía un pequeño chorro, y tardaba bastante en vaciarse.
- ¿Ven lo que pasa? - decía. Luego esperaba a que se agotara el fino caudal de arena-. Esta botella es como algunos cristianos. Ellos dan a Dios, aunque no tan pronto ni tan libremente. Pero observen lo que sucede.
Acababa e invertía el proceso, introduciendo de nuevo la arena en las botellas. La botella de boca ancha se llenaba rápidamente hasta rebosar. Sin embargo, le hacía falta bastante más tiempo para rellenar la de boca estrecha. Había dado despacio y recibía poco a poco.
¿A qué tipo de botella se asemeja usted?
"Tu fe y tu dinero", Loren Cunningham, Editorial JUCUM.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada