miércoles 5 de octubre de 2011

¿Pastores del rebaño o domadores de lobos?

Cualquier pastor literal con la tarea de alimentar y guiar al rebaño de ovejas se consideraría un loco si considerase a los lobos como potenciales mascotas para ser domesticadas y unidas al redil. Supongamos que él activamente buscase e intentase establecer amistad con lobos jóvenes, suponiendo que pudiera enseñarles a mezclarse con sus ovejas, insistiendo contra todo sabio consejo en que su experimento podría tener éxito; y, si lo hace, los lobos adquiriesen la ternura de las ovejas y las ovejas también aprendiesen cosas de los lobos. Un pastor así sería peor que inútil; él mismo supondría un extremo peligro para el rebaño.

Casi tan malo sería un pastor cuya visión fuese miope. Él nunca ha visto un lobo claramente con sus propios ojos; por tanto, cree que la amenaza de los lobos se exagera mucho. Aunque sus ovejas siguen desapareciendo o siendo destrozadas por algo, él se niega a creer que son lobos quienes están haciendo daño a su rebaño.

Declara que está cansado de oír agudas advertencias de lobos por parte de otros. Finalmente, llega a la conclusión de que la “negatividad” de otras personas hacia los lobos supone un peligro mayor para su rebaño que los lobos mismos, empezando a tocar su flauta para adormecer a las ovejas.

Asalariados egoístas, pastores miopes, y aspirantes a domadores de lobos están demasiado extendidos en la iglesia actualmente; igualmente lo están los lobos vestidos de ovejas. Algunos pastores modernos parecen no tener vacilación en cuanto a desatar a esos ansiosos lobos entre sus rebaños. Muchos siguen pensando que la amenaza de lobos es potencialmente más peligrosa que los lobos de verdad.

"Avergonzados del Evangelio", John MacArthur.

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