viernes 19 de agosto de 2011

¿Predicando al "gusto" del cliente?

Todo ministerio válido debe tener un equilibrio entre elementos positivos y negativos. El predicador que no redarguye ni reprende está incumpliendo su comisión.

Hace poco escuché una entrevista radial con un predicador que evita cualquier mención al pecado en su predicación porque siente que las personas de todas maneras están cargadas con demasiada culpa. El pastor dijo que decidió concentrarse en las necesidades de las personas, no en atacar su pecado.

Lo cierto es que la necesidad más profunda de las personas es confesar su pecado y vencerlo, de manera que toda predicación que no confronta y corrige el pecado a través de la Palabra de Dios no satisface las necesidades de las personas. Es posible que les haga sentirse bien, y que ellos respondan con entusiasmo al predicador, pero eso no significa que esa clase de predicación satisfaga sus necesidades reales.

El predicador excelente confronta el pecado y luego alienta a los pecadores arrepentidos a que se comporten con justicia. Esto requiere gran paciencia y mucha doctrina.

"Avergonzados del Evangelio", John MacArthur, Editorial Portavoz.

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