Lutero enfatizaba mucho el trabajo del predicador de estudiar y prepararse. Era algo que consideraba vital para un ministerio fructífero. En un tiempo en el que quejar es mejor, o soñar con más dinero (y si no ayudas al flojo, ¡te considera egoísta o tacaño, o ya no desea trabajar en equipo!), la advertencia de trabajar más sigue siendo la mejor opción a seguir. Pero leamos lo que dijo:
"Hay pastores y predicadores que son perezosos y no sirven para nada. No oran; no leen; no escudriñan las Escrituras. El llamado es a velar, estudiar, asistir a las lecturas. En realidad, nunca se podrán leer demasiado las Escrituras, y lo que se lea con detenimiento, nunca se podrá comprender demasiado bien, y lo que se comprenda bien, nunca se podrá enseñar demasiado bien, y lo que se enseñe bien, nunca se podrá vivir demasiado bien. El diablo, el mundo y nuestra carne braman desencadenados contra nosotros. Por tanto, señores amados y hermanos, pastores y predicadores, orad, leed, estudiad, sed diligentes...Estos vergonzosos tiempos de maldad no son tiempos para ser perezosos, para dormir y roncar".
"El Legado del Gozo Soberano", John Piper, Editorial Unilit.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada